Pensamientos negativos, agotamiento y bajo rendimiento profesional, son las tres características del trabajador “quemado” o “burn out, según la Organización Mundial de la Salud (OMS) cuya Asamblea General, acaba de concluir en sus sesión anual en Ginebra, Suiza que este padecimiento ya es una enfermedad y afecta al 10% de los trabajadores y, en sus formas más severas abarca entre un 2% y un 5% de la fuerza laboral.

Este desgaste emocional, esta relacionado con el estrés crónico en el trabajo, quienes lo padecen responden con indiferencia a sus labores de manera, inconsciente, para protegerse contra el desgaste.

Es un proceso más que una patología. Se da en personas muy comprometidas con su trabajo, que se implican. Es un proceso que suele tardar entre cinco y ocho años. Los síntomas son el desgaste emocional, el deterioro cognitivo y la indolencia y la despersonalización”, sintetiza el doctor Pedro R. Gil-Monte, catedrático de Psicología Social en la Universidad de Valencia y experto en este trastorno. Fuente: El Pais de España

 Esta nueva clasificación servirá para identificar situaciones de estrés relacionadas directamente con el empleo y no entrará en vigor hasta el 1 de enero de 2020, sin embargo podría cambiar beneficios relacionados al empleo y desempleo.